Un ferrocarril alpino activo concebido como paisaje
El Ferrocarril Rético en los paisajes de Albula y Bernina es la referencia más clara para quienes consideran el patrimonio de las infraestructuras. Compartido por Italia y Suiza, el bien reúne dos líneas históricas que atraviesan los Alpes suizos por dos pasos. Hoy forman una línea transalpina, aunque las rutas de Albula y Bernina siguen siendo reconocibles como un conjunto técnico, arquitectónico y ambiental cuidadosamente diseñado. El punto de referencia italiano es la estación ferroviaria de Tirano, pero la inscripción se extiende por el paisaje ferroviario circundante.
La escala de la ingeniería y sus soluciones variadas lo distinguen de un viaje en tren histórico valorado solo por el paisaje. Inaugurada en 1904, la línea de Albula, de 67 km, cuenta con 42 túneles y galerías cubiertas y 144 viaductos y puentes. La línea del paso de Bernina, de 61 km, incluye 13 túneles y galerías y 52 viaductos y puentes. En conjunto, muestran cómo se resolvieron las condiciones montañosas mediante técnicas diferentes, mientras la homogeneidad estilística mantiene la coherencia visual de la infraestructura.
Conviene observar cómo la construcción se integra en el terreno alpino en lugar de separarse de él. La UNESCO reconoce también su papel para superar el aislamiento de los asentamientos de los Alpes centrales y sus efectos duraderos sobre la vida de montaña. No es un vestigio industrial abandonado: el ferrocarril continúa en funcionamiento y su empresa mantiene la gestión técnica, el mantenimiento y las innovaciones compatibles. Antes de organizar la visita, hay que comprobar las condiciones operativas y la presentación vigentes, especialmente al elegir qué tramo o estructura conocer.
