St Kilda: islas volcánicas con un paisaje humano conservado
St Kilda pertenece a una categoría distinta de todos los demás lugares de esta guía: es una propiedad mixta del Patrimonio Mundial, inscrita en 1986 según criterios culturales y naturales. El archipiélago volcánico está formado por Hirta, Dun, Soay y Boreray, frente a las Hébridas. Su identidad natural procede de los acantilados escarpados, las agujas marinas, la riqueza del medio marino y las grandes colonias de aves; la cultural, de las casas, los sistemas de cultivo, los cleits y el paisaje relicto de Village Bay, en Hirta.
El contraste entre el anfiteatro suave de Village Bay y los acantilados oscuros y abruptos del archipiélago define una de las relaciones visuales esenciales de la propiedad. Las paredes rocosas, de más de 375 metros en algunos puntos, albergan importantes poblaciones de alcatraz atlántico, frailecillo atlántico y fulmar septentrional; el aislamiento de las islas ha producido además las subespecies St Kilda Wren y St Kilda Fieldmouse. En torno al archipiélago, la influencia oceánica y la geología local crean un medio marino de gran biodiversidad. A estos valores naturales se suma la evidencia de más de 2.000 años de ocupación intermitente y de una economía de subsistencia basada en las aves marinas, la agricultura y la cría de ovejas.
St Kilda puede confundirse con una excursión paisajística a una isla, pero su lejanía y la exposición a la meteorología son elementos centrales de la planificación. Las islas están deshabitadas desde 1930, y las estructuras conservadas documentan una tradición cultural desaparecida. Village Bay es el punto principal de visita; no existe acceso ferroviario y los barcos autorizados desde las Hébridas Exteriores dependen del tiempo. Reserve una expedición de día completo o más, y asegure con mucha antelación el barco autorizado.
