Te Henua Enata: valles marquesanos, arqueología y naturaleza viva
Te Henua Enata – Las islas Marquesas combina el asentamiento humano con unos ecosistemas insulares excepcionalmente intactos. Inscrito en 2024 como bien mixto seriado según los criterios (iii), (vii), (ix) y (x), comprende siete lugares de uno de los archipiélagos más aislados del Pacífico Sur. Crestas afiladas, cumbres elevadas, acantilados y valles profundos forman el escenario de las evidencias arqueológicas de una civilización marinera que llegó alrededor del año 1000 d. C. y se desarrolló entre los siglos X y XIX.
Los valles no son simples fondos paisajísticos: funcionaban como unidades espaciales y simbólicas de gobierno de los señoríos Ènata, desde las crestas hasta la costa y el mar. El bosque denso puede ocultar restos como plataformas paepae de piedra seca, lugares de reunión, espacios sagrados, esculturas tiki y petroglifos. El bien es también un foco de biodiversidad, con especies terrestres y marinas endémicas: plantas, aves marinas, moluscos y peces de agua dulce, entre otras. Sus aguas carecen de los arrecifes de coral habituales en muchas islas oceánicas del Pacífico oriental y se describen como prácticamente libres de explotación humana; albergan rayas, delfines, aves marinas nidificantes y grandes depredadores. La lengua, los relatos, los conocimientos y las tradiciones marquesanos vivos mantienen el vínculo de las comunidades actuales con estos paisajes.

