Villa d’Este, Tívoli: el Renacimiento convertido en recorrido de agua
Villa d’Este concentra una expresión excepcional de la arquitectura renacentista, el diseño de jardines y la ingeniería hidráulica. El cardenal Hipólito II de Este encargó a Pirro Ligorio una residencia acorde con su posición como gobernador de Tívoli. El palacio y los jardines ocupan un cuadrilátero irregular de unas 4,5 hectáreas; su trazado incorpora partes de un edificio monástico anterior y se adapta a un terreno desigual.
El orden del jardín es una construcción deliberada, no una simple prolongación del relieve. Las pendientes descienden desde el palacio hacia una terraza llana dispuesta como un anfiteatro. La logia fija el eje longitudinal central y cinco ejes transversales conducen a las fuentes. Desde el punto de vista establecido en la villa, esta composición oculta el contorno irregular y produce un ajuste óptico que otorga al palacio un papel central pese a su desalineación real.
El agua marca la diferencia más clara frente a Villa Adriana, el otro bien de la UNESCO en Tívoli. Un suministro asegurado y la gravedad natural de los distintos niveles hicieron posibles fuentes, estanques, grutas, cascadas y juegos de agua. La gran cascada que fluye desde una crátera y la posterior Fontana del Bicchierone de Bernini forman parte de esa secuencia, al igual que los autómatas hidráulicos descritos por la UNESCO. Inscrita en 2001 como bien cultural conforme a los criterios (i), (ii), (iii) y (iv), Villa d’Este es un conjunto de palacio y jardín cuya importancia depende de la relación continua entre arquitectura, agua y paisaje.
