Un paisaje transnacional de memoria de la Primera Guerra Mundial
Los lugares funerarios y de memoria de la Primera Guerra Mundial (Frente Occidental) forman un bien transfronterizo de la UNESCO compartido por Francia y Bélgica. Sus 139 componentes se extienden por el Frente Occidental, desde el mar del Norte hasta la frontera franco-suiza, e incluyen cementerios, campos de batalla, hospitales y zonas de concentración, paisajes circundantes y monumentos conmemorativos. La referencia francesa del mapa es la Necrópolis Nacional de Notre-Dame-de-Lorette, pero la inscripción es mucho más amplia.
El vínculo entre estos lugares diversos es una concepción común del duelo y del reconocimiento. Las tumbas individuales y los monumentos que nombran a los desaparecidos expresan el principio de identificar y reconocer a los muertos como individuos, sin importar nacionalidad, rango, cultura, clase social, origen étnico, religión o convicción filosófica. Soldados de más de 130 países actuales combatieron o permanecieron juntos; también la población civil y los trabajadores, incluidos muchos procedentes de territorios coloniales, sufrieron las consecuencias del conflicto.
No es un único monumento de batalla ni un cementerio militar perteneciente a una sola tradición nacional. Su valor se encuentra en el conjunto arquitectónico, artístico y paisajístico internacional creado a lo largo del Frente Occidental, así como en unas conmemoraciones que siguen siendo una tradición viva. Los materiales nobles, la vegetación, el diseño espacial y los nombres construyen lugares de meditación y homenaje. Los visitan descendientes, comunidades locales, grupos escolares, delegaciones oficiales y viajeros individuales; el respeto es esencial. La UNESCO los presenta como espacios de transmisión, conciencia, reconciliación y reflexión.

