La plaza monumental de Pisa: cuatro edificios en una composición medieval
La Piazza del Duomo de Pisa debe su valor a la relación entre cuatro edificios: la catedral, el baptisterio, el campanario —la Torre Inclinada— y el cementerio monumental. Inscrito en 1987 con arreglo a los criterios (i), (ii) y (iv), el bien cultural se encuentra en una gran extensión verde encerrada por las murallas de la ciudad y otras construcciones históricas. El conjunto se formó entre los siglos XI y XIV, con edificios concebidos para funciones religiosas distintas.
Su fuerza visual nace del contraste cuidadosamente dispuesto entre mármoles y mosaicos, muros desnudos y galerías de arcos, frontones triangulares y pesadas cúpulas, todo ello acentuado por la marcada inclinación de la torre. El conjunto conserva también puertas de bronce, mosaicos de la catedral, dos púlpitos importantes y los frescos del Camposanto. Estos últimos constituyen un capítulo destacado de la pintura medieval italiana, mientras que los monumentos reunidos se convirtieron en un referente de la arquitectura románica pisana.
Pisa no es intercambiable con el bien de los frescos de Padua. Padua invita a comparar ciclos dispersos y a seguir la innovación artística en interiores diferentes; Pisa ofrece un conjunto monumental legible cuya organización espacial es central. Tampoco la torre constituye por sí sola todo el bien de la UNESCO: la catedral, el baptisterio y el cementerio son indispensables para la composición reconocida. La plaza se desarrolló desde la fundación de la catedral en 1064 hasta la definición de una plaza propiamente dicha en el siglo XIV, y sus ejes visuales y relaciones siguen siendo atributos esenciales. Las condiciones actuales de acceso a cada edificio deben confirmarse por separado.
