Arlés: monumentos romanos transformados por una ciudad medieval
Arlés debe leerse como una ciudad estratificada. Situado junto al Ródano, en Provenza-Alpes-Costa Azul, su bien del Patrimonio Mundial fue inscrito en 1981 según los criterios culturales (ii)(iv). Su principal logro es la adaptación de una ciudad antigua a la civilización europea medieval: monumentos, calles y espacios públicos atravesaron fases sucesivas, en lugar de quedar conservados como un recinto arqueológico aislado.
La herencia romana incluye el anfiteatro, el teatro romano y el criptopórtico, fechados entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C. También forman parte del relato las termas de Constantino y la necrópolis de los Alyscamps. La ciudad medieval no se limitó a instalarse junto a las ruinas: el anfiteatro se convirtió en fortaleza, las termas pasaron a ser palacio condal y el centro histórico conservó una forma urbana medieval dentro de sus murallas defensivas.
Saint-Trophime y su claustro ofrecen el contraste más claro con los monumentos romanos. Son obras destacadas del arte románico provenzal, y su portada y escultura muestran cómo la Antigüedad siguió influyendo en el lenguaje artístico medieval. La escala del bien importa: sus límites corresponden al centro histórico y abarcan 65 hectáreas, con ocho edificios principales protegidos dentro de un conjunto mucho mayor de monumentos históricos.

