El mundo de yeso bajo los Apeninos septentrionales
Este bien natural conserva un registro especialmente completo del karst evaporítico formado en yeso y anhidrita. Sus nueve componentes ocupan una estrecha franja de acantilados verticales que emergen entre arcillas, y relacionan superficies de disolución expuestas con cuevas subterráneas, acuíferos kársticos y zonas de recarga. No es un sitio arquitectónico con un edificio central: su tema es la relación entre roca, agua, clima y formación mineral.
Su escala y variedad lo distinguen de un paisaje de cuevas genérico. La UNESCO registra más de 900 cavidades, con una longitud conjunta superior a 100 kilómetros, entre ellas el sistema Spipola-Aquafredda-Prete Santo, de 11,5 kilómetros, y cuevas que alcanzan 265 metros bajo la superficie. El bien incluye además un túnel hidrogeológico de más de siete kilómetros, conos de yeso, manantiales salinos, espeleotemas y minerales diversos. En conjunto, representa morfologías kársticas epígeas e hipogeas.
La historia geológica se remonta a la fragmentación de Pangea hace unos 200 millones de años y a la casi evaporación del Mediterráneo hace unos seis millones de años; los sistemas actuales de cuevas se desarrollaron durante los últimos 500.000 años. El lapis specularis, cristal transparente utilizado como vidrio en época romana, añade una relación humana. Solo algunas cuevas están abiertas al público: acceder a una no equivale a recorrer todo el bien seriado. El sistema está estrictamente protegido y la extracción de yeso está prohibida.
