La fortaleza medieval de doble muralla de Carcasona y su imagen restaurada
La Ciudad histórica fortificada de Carcasona conserva como un sistema legible su castillo, calles, casas, catedral y extraordinaria estructura defensiva. Se alza sobre un espolón rocoso por encima del Aude, en el antiguo eje de comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo. Desde el periodo prerromano existían defensas en la colina, aunque la configuración actual se desarrolló sobre todo en el siglo XIII. Es una ciudad encerrada por un sistema, no simplemente un castillo con muralla.
Su rasgo principal es la doble línea defensiva. La muralla interior contiene 26 torres circulares y se superpone a defensas romanas visibles durante dos tercios de su recorrido. La exterior cuenta con 19 torres redondas, incluidas tres barbacanas; un foso rodea el recinto y las puertas de Narbona y del Aude presentan especial complejidad. En el sector occidental de las murallas romanas se encuentra el castillo condal del siglo XII, mientras que la basílica de Saint-Nazaire y Saint-Celse aporta carácter gótico sin arbotantes.
Carcasona también debe entenderse a través de su historia de conservación. Eugène Viollet-le-Duc dirigió la restauración entre 1853 y 1879, haciendo de la ciudad un referente para el desarrollo de la ciencia moderna de la conservación. La mayoría de las murallas y torres conserva elementos sustanciales de época romana tardía, pero la UNESCO distingue la autenticidad medieval de los efectos de la restauración del siglo XIX, especialmente en cubiertas y coronamientos. Frente al sistema militar serial de Vauban, Carcasona es una ciudad fortificada histórica; frente a Aviñón, su argumento visual central es el recinto y la defensa.

