La ciudad episcopal de ladrillo rojo de Albi, junto al Tarn
La Ciudad episcopal de Albi reúne un conjunto arquitectónico y urbano medieval completo, no solo la catedral de Sainte-Cécile. A orillas del Tarn, en el suroeste de Francia, el Puente Viejo, el barrio de Saint-Salvi y su iglesia dan testimonio del desarrollo inicial de la ciudad en los siglos X y XI. Tras la cruzada albigense, Albi se convirtió en un poderoso centro episcopal articulado en torno a la catedral y al palacio de la Berbie.
Su rasgo visual más reconocible es el uso continuado del ladrillo cocido local, cuyos tonos rojos y anaranjados relacionan monumentos y barrios residenciales. Sainte-Cécile es una catedral fortificada de estilo gótico meridional, con una decoración pictórica interior sistemática, un coro y esculturas del gótico tardío añadidos en los siglos XV y XVI. El palacio de la Berbie domina el río y los barrios cercanos conservan su relación medieval con el núcleo monumental.
Albi se diferencia así de la concentración papal de Aviñón y de la fortaleza de doble muralla de Carcasona. Su valor está en la forma en que las funciones defensiva y espiritual se expresan en un paisaje urbano bastante homogéneo. La UNESCO señala que la zona histórica corresponde a los límites renacentistas de la ciudad, y que las transformaciones posteriores, limitadas, no rompen su coherencia general. El color cambiante del ladrillo ayuda a leer como un conjunto conectado el puente, el barrio, la iglesia, la catedral y el palacio episcopal.

