Fontainebleau: una residencia real concebida como taller artístico
Fontainebleau muestra cómo una residencia real podía convertirse en un centro de intercambio artístico y no limitarse a una sucesión de estancias. Utilizado por los reyes franceses desde el siglo XII, el pabellón de caza fue transformado y ampliado bajo Francisco I, que imaginaba una «Nueva Roma». El palacio resultante se alza en el bosque de la Île-de-France y combina el diseño italianizante con las tradiciones del Renacimiento francés. Su importancia UNESCO es cultural: la arquitectura y la decoración influyeron en la evolución del arte en Francia y Europa.
Frente a Versalles, Fontainebleau se reconoce por una acumulación irregular de épocas. El complejo actual tiene cinco patios dispuestos sin una composición regular, rodeados de edificios y jardines que conservan las huellas de sucesivos soberanos y estilos. Merecen atención la decoración pintada y de estuco de la galería de Francisco I, las conexiones artísticas de Rosso Fiorentino, Primaticcio y sus colaboradores, y los testimonios de generaciones posteriores conocidos a menudo por dibujos y grabados. El Grand Jardin, con sus cuatro parterres y su pradera bordeada de flores, añade otra capa de transformación, incluido el rediseño asociado a Le Nôtre. La propiedad siguió siendo residencia real o imperial hasta el siglo XIX y está plenamente protegida por el Código del Patrimonio.

