Cilento: antiguas rutas en un paisaje cultural vivo
Cilento y Vallo di Diano resulta especialmente revelador para quienes buscan un patrimonio distribuido por el territorio, no concentrado en un único monumento. La UNESCO lo registra como un bien cultural serial con tres componentes: parte del parque nacional, los sitios arqueológicos de Paestum y Velia y la cartuja de Padula. Con 159.110 hectáreas, abarca montañas, valles fluviales, zonas costeras, asentamientos y testimonios de una larga interacción entre las personas y la naturaleza.
La estructura del paisaje la forman tres cordilleras orientadas de este a oeste, que descienden por los valles hacia el mar Tirreno. Las rutas de las crestas se utilizaron en época prehistórica, perdieron importancia durante el periodo romano y recuperaron protagonismo en la Edad Media. Yacimientos prehistóricos y protohistóricos, ciudades medievales, castillos, santuarios y establecimientos religiosos hacen visible ese movimiento a través del territorio. La región también marcó la frontera entre las colonias griegas de la Magna Grecia y los pueblos etruscos y lucanos autóctonos, lo que da a Paestum y Velia un sentido distinto del que posee el complejo monástico posterior de Padula.
Paestum conserva los restos de Poseidonia, fundada a finales del siglo VII a. C., mientras Velia conserva los restos monumentales de Elea, fundada por los focenses en la segunda mitad del siglo VI a. C. La cartuja de San Lorenzo de Padula comenzó en 1306 y adquirió su forma barroca actual mediante transformaciones posteriores; hoy alberga el Museo Arqueológico de las Antigüedades Lucanas. Estos componentes no son bienes de la UNESCO independientes: forman un único registro serial. Inscrito en 1998 con los criterios (iii) y (iv), el bien incluye también paisajes costeros y los montes Bulgheria. Los desprendimientos, las inundaciones y las construcciones ilegales figuran entre las preocupaciones de gestión.
