Pirineos–Monte Perdido: un paisaje de montaña compartido
Pirineos–Monte Perdido reúne geología, paisaje y un sistema pastoril que continúa a ambos lados de la frontera entre Francia y España. La UNESCO lo registra como bien mixto transfronterizo, inscrito en 1997 según los criterios (iii), (iv), (v), (vii) y (viii). El macizo se articula en torno al Monte Perdido e incluye praderas, lagos, cuevas y bosques. En la vertiente francesa destacan las grandes paredes de los circos glaciares; en la española, los cañones profundamente excavados. El contraste forma parte del bien y no justifica separarlo en dos paisajes distintos.
También es esencial su dimensión humana. Pueblos, campos, senderos, puentes, casas y hospicios describen un sistema agropastoril en el que ovejas, vacas y caballos subían a los pastos estivales de altura. Pastizales como Gaulis y Ossoue dan testimonio de una trashumancia que las comunidades vecinas siguen practicando, y varios acuerdos permiten a ganaderos españoles llevar sus rebaños al lado francés. No se trata solo de un mirador de montaña ni de un paisaje nacional francés: su significado depende de las conexiones transfronterizas, los desplazamientos estacionales y la relación entre relieve y asentamiento. El clima marítimo de las laderas septentrionales y las condiciones mediterráneas, más secas, del sur ayudan a explicar las diferencias entre ambas vertientes.

