Los trulli de Alberobello: viviendas de piedra seca y paisaje urbano vivo
Los Trulli de Alberobello destacan por la precisión de su tradición constructiva y por la concentración del asentamiento que ha sobrevivido. Inscrito en 1996 con arreglo a los criterios (iii), (iv) y (v), el bien ocupa seis parcelas y 11 hectáreas en Apulia. Más de 1.500 trulli se concentran en Rione Monti y Aia Piccola, con otros cuatro enclaves: Casa d’Amore, Piazza del Mercato, Museo Storico y Trullo Sovrano.
Lo que diferencia Alberobello de los ejemplos rurales dispersos por el valle de Itria es la extensión, homogeneidad y continuidad habitada de su paisaje urbano. Un trullo suele ser una vivienda rectangular de piedra seca, con muros encalados, doble pared y núcleo de cascote, construida sin mortero ni cemento. Su cubierta puede ser piramidal, abovedada o cónica, con una capa interior de piedras en forma de cuña y otra exterior de losas calizas dispuestas en saledizo, llamadas chianche o chiancarelle. Chimeneas y alacenas rehundidas, ventanas pequeñas y muros gruesos muestran cómo la técnica constructiva determinaba el espacio doméstico.
La forma decorativa encierra una inteligencia práctica. Los aleros proyectados desvían la lluvia mediante una losa acanalada hacia una cisterna inferior, mientras sencillas pechinas resuelven el paso de los muros rectangulares a una cubierta circular u ovalada. Las marcas de cal blanca y los pináculos pueden tener asociaciones mitológicas o religiosas. El asentamiento pasó de una ocupación rural a los núcleos de Monti y Aia Piccola, y su importancia reside en que este método constructivo se conserva dentro de un Paisaje Urbano Histórico habitado.
